
Llega octubre, bajan las temperaturas y el antiparasitario acaba en el cajón hasta la primavera. Sin pensarlo mucho. Es el error más típico que vemos en consulta cada otoño: las garrapatas en perros en otoño siguen activas mientras el termómetro no baje de los 4-5 grados, algo que en Zaragoza no pasa hasta bien entrado noviembre, y a veces ni en diciembre. ¿El resultado? Perros con fiebre, decaídos o cojeando semanas después de aquella salida al parque, y nadie piensa en una garrapata porque «ya no es temporada».
¿Por qué las garrapatas siguen activas en otoño?

Las garrapatas no se van a dormir hasta que el frío aprieta de verdad y se mantiene, cosa que en clima mediterráneo y en buena parte de España tarda en llegar. Mientras haya días suaves (por encima de los 7-10°C), siguen a lo suyo: buscar huésped. Sobre todo en hierba alta, parques y montes pegados a la ciudad.
En Zaragoza, con otoños secos y templados, es normal encadenar semanas de octubre y noviembre con 15-18°C a mediodía. Para una garrapata, eso es temporada alta. Lo del «frío las mata» solo funciona con heladas sostenidas, no porque el calendario diga que ya es otoño.
¿Qué enfermedades transmiten las garrapatas en esta época?

Hablamos de ehrlichiosis, babesiosis, anaplasmosis o enfermedad de Lyme, patologías a las que les da igual si estamos en julio o en octubre. El riesgo no lo marca el mes: lo marca dónde pasea tu perro y si lleva o no protección antiparasitaria activa.
Ehrlichiosis canina
Una de las más frecuentes por aquí. Cursa con fiebre, falta de apetito, ganglios inflamados y, cuando avanza, problemas de coagulación. La incubación puede ir de una a tres semanas, y ahí está la clave: muchos casos «de otoño» se contagiaron en realidad en una excursión de finales de verano.
Babesiosis
Provoca anemia, orina oscura y una debilidad que se nota enseguida. En perros mayores o con el sistema inmune tocado puede complicarse rápido, así que si tu perro vuelve del campo apagado, no esperes: mejor revisión veterinaria.
Anaplasmosis
Parece una gripe: fiebre, dolor articular, cojeras que van y vienen. Y ahí está la trampa del otoño. La familia lo achaca al cambio de tiempo, a que ha cogido frío, y nadie piensa en una picadura.
¿Cuánto tiempo tarda una garrapata en transmitir una enfermedad?
La mayoría de patógenos necesitan entre 24 y 48 horas de fijación para pasar al animal. Por eso revisar al perro al volver del paseo y quitar la garrapata cuanto antes baja el riesgo de contagio muchísimo, incluso si en ese momento no lleva protección antiparasitaria activa.
Traducido: pasar la mano por el pelaje al llegar a casa (orejas, axilas, cuello y entre los dedos, ojo con esas zonas) vale tanto como la pipeta o el collar. No sustituye a la prevención, pero es la red de seguridad cuando algo falla.
Dónde se esconden más en Zaragoza en otoño
No hace falta irse a la sierra. En consulta vemos picaduras en perros que solo pisan parques urbanos con la hierba sin segar, zonas del Soto de Canal, el Parque Grande o descampados cerca de Valdefierro y Santa Isabel. La garrapata trepa a la punta de una brizna y espera a que pase alguien, un comportamiento que se llama questing, y lo hace mientras la temperatura la deje. El mes del calendario le trae sin cuidado.
- Zonas de hierba alta o sin cortar, aunque sean urbanas.
- Bordes de caminos y setos en parques periurbanos.
- Zonas con presencia de otros animales (gatos callejeros, fauna silvestre) que actúan de reservorio.
- Jardines privados poco mantenidos o con muros compartidos con descampados.
Errores frecuentes al proteger al perro en otoño
El fallo de fondo es casi siempre el mismo: creer que la protección antiparasitaria es estacional. No lo es. Y estos son los tropiezos que más repetimos ver en la clínica cuando llega octubre:
- Suspender la pipeta o el collar en septiembre-octubre pensando que el peligro ha pasado.
- No revisar el pelaje tras paseos en parques con hierba, aunque el perro vuelva «limpio» a simple vista.
- Confundir los síntomas con un resfriado y retrasar la consulta veterinaria varios días.
- Retirar la garrapata mal, dejando la cabeza clavada o apretando el cuerpo, lo que puede aumentar el riesgo de inoculación de patógenos.
- Olvidar a los gatos, que también se exponen si salen al jardín o a la terraza, aunque no hagan largas caminatas.
Si encuentras una, tira de pinzas específicas: hacia fuera, con un movimiento firme y constante, sin girar ni aplastar, y luego desinfectas la zona. Y si dudas, que lo haga el equipo veterinario. Siempre es más seguro.
Prevención antiparasitaria: lo que realmente funciona en otoño
Lo que funciona de verdad frente a garrapatas en otoño es tener el antiparasitario activo todo el año, sin parones por estación, y añadir la revisión manual después de cada paseo por zonas de riesgo. Mientras las temperaturas sigan templadas, no hay ningún mes «seguro».
En Symay trabajamos con planes de salud personalizados según cómo vive cada perro o gato. No es lo mismo un perro de acera y ascensor que uno que baja a diario al Soto de Canal o se va de excursión los fines de semana. El tipo de antiparasitario (pipeta, collar, comprimido oral) y cada cuánto se aplica tienen que ajustarse a esa exposición real, no a un calendario genérico.
Según indica el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las enfermedades transmitidas por garrapatas son una de las zoonosis vectoriales más relevantes en la península, con presencia activa de las especies vectoras durante buena parte del año en climas templados como el aragonés.
Preguntas frecuentes sobre garrapatas en otoño
¿Puedo dejar de poner antiparasitario a mi perro en otoño?
No te lo recomendamos. Mientras el termómetro se mantenga por encima de los 4-7°C, las garrapatas siguen activas y buscando huésped, así que cortar la protección en otoño es asumir un riesgo de picaduras y contagios que no hace ninguna falta.
¿Qué hago si encuentro una garrapata en mi perro?
Retírala con pinzas específicas tirando hacia fuera, sin girar ni aplastar el cuerpo, desinfecta la zona y vigila a tu perro las dos o tres semanas siguientes por si aparece fiebre, decaimiento o falta de apetito. Ante la duda, acude a tu clínica veterinaria.
¿Los gatos también corren riesgo de garrapatas en otoño?
Sí. Salen menos que los perros, cierto, pero un gato que accede al jardín, la terraza o el patio puede llevarse una picadura igual. Su protección antiparasitaria también va todo el año, no solo en verano.
¿Cuánto tarda en notarse una enfermedad transmitida por garrapata?
Los síntomas suelen aparecer entre una y tres semanas después de la picadura, según la enfermedad. Por eso tantos casos «de otoño» vienen en realidad de una exposición de finales de verano que pasó desapercibida.
Si tu perro o tu gato ha pisado hierba o parques este otoño y notas fiebre, decaimiento o algo que no termina de encajar, no esperes a ver si remonta: puedes pedir cita en Symay y nuestro equipo lo revisará con las pruebas diagnósticas necesarias para descartar cualquier enfermedad transmitida por garrapatas.

